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TABACALERA

PROYECTO DE REHABILITACIÓN Y ADAPTACIÓN DE LA FÁBRICA DE TABACOS PARA DEPENDENCIAS MUNICIPALES

El edificio fue inaugurado para la Exposición Regional de 1909, donde se utilizó como Palacio de las Industrias, cedido al Ateneo Mercantil por la Compañía Arrendataria de Tabacos.

Fue proyectado por el arquitecto Celestino Aranguren y los ingenieros Federico García y Mauro Serret, bajo la dirección de obras del arquitecto Ramón Lucini Callejo.

Al finalizar la Exposición el edificio fue recuperado por la Compañía que instaló en él su nueva factoría, ampliándola en años posteriores y realizando múltiples intervenciones, prácticamente hasta nuestros días.
El conjunto está catalogado por el PGOU de Valencia como Bien de Relevancia Local, de indudable valor patrimonial, histórico y arquitectónico.

Se plantea una intervención integral sobre el espacio originalmente ocupado por la Exposición, que incluye la redacción de un proyecto de urbanización y un aparcamiento subterráneo, en coordinación con el proyecto de rehabilitación del conjunto, permitiendo en el Ayuntamiento utilizar parte del sótano como aparcamiento municipal, con una enorme trascendencia en la ejecución de las obras, por la interferencia entre ellas.

Conviene recordar aquí que nos encontramos ante tipologías fundamentalmente industriales, pero con ciertas particularidades que influyen la restauración llevada a cabo. Se destaca el pragmatismo, sobriedad y sencillez de este inmueble, lo cual unido a su enorme tamaño y solidez, se convierte en su propia esencia, marcadamente industrial, pero matizada con la elegancia de una austera y sutil decoración.

La nítida y potente estructura claustral del edificio principal, resuelve perfectamente su funcionamiento  a través de dos grandes patios con galerías perimetrales a ambos lados del cuerpo central, con otros dos patios de menor tamaño, uno de ellos cubierto por una gran claraboya que sirve de acceso al conjunto.

El criterio empleado en proyecto para crear los sistemas de circulación del edificio, es reutilizar las galerías y escalas existentes, llevándolas hasta el sótano, añadiéndolos ascensores. Las nuevas escalas en los patios laterales, así como los ascensores panorámicos, potencian la idea de generar la circulación principal alrededor de estos, además de contribuir determinantemente a la correcta evacuación.

Nuevos espacios para instalaciones, archivos y almacenes aparecen gracias al refuerzo en fundamentación, a la vez que aporta solidez y monolitismo, al construir un sótano inexistente hasta ahora, que actúa como una gran caja de fundamentación enormemente rígida, cosida al actual mediante un ingenioso sistema de vigas de refuerzo y anclajes flanqueando el original, que actúan como puente de unión. Esto permite además un proceso de ejecución mucho más cómodo y seguro del sótano al tener consolidado el apoyo del edificio previamente a la excavación.

Está previsto excavar dos sótanos más bajo la Nave Norte, conectados con el aparcamiento que rodea el conjunto, para lo cual se han ejecutado muros pantalla, pilas-piloto y grandes vigas transversales bajo el primer sótano, que la sostendrán mientras se excava bajo ella, mediante un sistema similar al empleado en el Mercado de Colón de Valencia .

Se obtienen también altillos adicionales a las esquinas y fondos de naves, dada la gran altura de planta, que permite alojar instalaciones y archivos, colocando salas y despachos acristalados bajo ellos, preservando así las condiciones espaciales originales en las grandes salas, donde se adopta el sistema de oficina paisaje. La altura todavía mayor de las naves perimetrales permite construir una planta intermedia, preservando la percepción del espacio original en toda su altura.

Por otro lado, el refuerzo de forjados existentes, necesario por el gran aumento de las sobrecargas, se realiza por ambas caras de este, evitando  apoyos intermedios al reforzar cada vigueta individualmente, cosiéndolas a una capa de compresión de hormigón mediante conectores superiores. Se trataba de conservar el aspecto de los techos cercados y las magníficas calidades de los grandes espacios diáfanos.

Consecuentemente, las instalaciones recorren el anillo del sótano hasta llegar a los altillos técnicos, disponiéndose en las grandes salas en paredes y suelos técnicos, quedando ocultas y dejando completamente libres los techos, porque incluso la iluminación, excepto bajo la cubierta inclinada, se produce de forma indirecta por reflexión. Así mismo, la climatización se dispone después de la falsa pared en unidades locales alimentadas desde los altillos, con impulsión oculta desde la parte más alta y retorno a través del zócalo corrido.

En cuanto a los pavimentos, se mantienen en escalas, acceso principal y patio cubierto, empleando en los nuevos exclusivamente piedra de Moncada y gres, tal como ocurre en el zócalo y los suelos originales. Se trata de materiales autóctonos de fácil reposición, a la vez que han demostrado ser de gran durabilidad y resistencia. La piedra se coloca en planta baja, patios y umbrales, mientras que el gres se usa en galerías en formato original y en zonas de trabajo con formato actual y colocación en seco, para soportar la gran flexibilidad de los forjados metálicos y posibles redistribuciones futuras.

Todos los menajes verticales interiores se forran con tablero melamínico de gran formato, adecuado en la escala y proporción del espacio, utilizando dos acabados; arce en la base y embocaduras de vacíos y blanco en las partes altas, permitiendo el eventual desmontaje. Un corrector acústico remata el zócalo, alojando una regleta intermedia para instalaciones en puestos de trabajo. Mínima presencia con máxima funcionalidad.

Las carpinterías se diferencian según su función y ubicación: oculta de aluminio en naves laterales, acero para patios e interiores y madera con el despiece original, en las fachadas exteriores del edificio principal. Allí donde se transforman los vacíos originales, esta se adapta material y tipológicamente, mientras que en los conservados, mantiene su aspecto original, utilizando perfiles adaptados a los estándares actuales de calidad.

También la cerrajería, incluido la gran claraboya del patio de acceso, el despiece del cual se simplifica después del refuerzo estructural, se restaura concienzudamente, con pequeños y sutiles ajustes funcionales, mientras que la nueva se plantea contrastando con barrotes y balaustres, ya sea mediante planes de vidrio o de chapa continua.

La baldosa de las fachadas se restaura y reposa en numerosas y amplias zonas que carencia, rectificadas o deterioradas, con material y técnica originales, rejuntando con mortero bastardo, enrasando la junta y pasando con punta de metal. Para la limpieza se emplea agua *jabonosa descalcificada, insistiendo con hielos más agresivos o proyección de silicato de alúmina en zonas localizadas o especialmente dañadas, aplicando una pátina final para homogeneizar superficies.

También la teja se desmonta y reposa reutilizando toda la posible, ejecutando una capa impermeable y aislada térmicamente adecuada a los requerimientos actuales.

Mención espacial merece la intervención en los patios laterales la imagen de los cuales cambia radicalmente al derribar sus techos y convertirlos en espacios ajardinados, con fuentes, bancos e iluminación propia, integrando escalas y ascensores panorámicos, diseñados adaptando la métrica y materialidad definida en el espacio urbano. La vegetación de los dos se trata de forma claramente diferenciada, coloreada y exuberante al este, austera y aromática en el oeste, con el fin de que el usuario se oriente mejor entre dos patios simétricos.

El patio norte se ajusta a su escala, con solo un estaño y un árbol, mientras que el patio sur junto al acceso principal, se reconstruye con el material original, resolviendo la accesibilidad.

UBICACIÓN