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L'ALMOINA

En 1960, el derribo de la amplia manzana de 2.500 m2 de la antigua Almoina, en el núcleo monumental de Valencia, sobre la que inicialmente se iba a construir la ampliación de la Basílica de la Virgen, puso al descubierto un amplio yacimiento arqueológico que ha resultado ser de gran trascendencia para la ciudad y un inestimable ejemplo urbanístico de la evolución y estratificación de las ciudades europeas fundadas por Roma, desde su origen hasta nuestros días.

Su avanzado planteamiento museístico, junto a la calidad y la poética de la intervención arquitectónica, constituye una excelente muestra de museística actual y una interesante referencia para actuaciones futuras.

El hallazgo de mayor relevancia para la ciudad de Valencia ha sido el descubrimiento del punto exacto del origen de su fundación en 138 a.C.: el cruce del Cardo máximus (eje Norte–Sur), con el Decumanus máximus (eje Este–Oeste), establecido según los cánones romanos para la fundación de nuevas ciudades y centro del trazado urbanístico, en forma de retícula, de la ciudad. Junto a él, el  pozo del rito de fundación de la nueva ciudad, con los restos de los animales sacrificados por los augures y trozos de vajilla del ágape ceremonial.

Valencia es casi la única ciudad europea con su origen fundacional romano accesible.

Entre el resto de hallazgos los hay también de notable interés, como el de las termas romanas descubiertas, las más antiguas de España y del Mediterráneo Occidental; el Cardo máximus, que ha resultado ser la Vía Augusta; o el ábside de la capilla de San Vicente Mártir, punto de peregrinación votiva medieval europea, entre otros.

Al descubrimiento inicial y desde 1985 han seguido 20 años de trabajos arqueológicos ininterrumpidos, con programas de excavaciones sistemáticas, que han dado lugar a rigurosos estudios y numerosas publicaciones.

Dada la significación y relevancia del descubrimiento, el objetivo de acercar al ciudadano la memoria histórica de las diferentes Valencias, una sobre otra, que se encuentran estratificadas en L’Almoina, como parte determinante de la memoria colectiva de la ciudad y de su propia cultura, ha constituido un deber ineludible y un esfuerzo tan complejo como ejemplar:

Primero, a nivel arqueológico, estableciendo las prioridades de selección y conservación de los elementos museizables frente a los que los sepultaban. Después, la compleja clasificación, datación, reconstrucción y restauración de las diferentes mamposterías y elementos del yacimiento.

Segundo, a nivel museológico, el establecimiento del recorrido físico al compás del guión cronológico de la Valentia inicial a través de los siglos; la creación de un importante y complejo montaje expositivo y de comunicación rigurosa de los contenidos, con gran apoyo de medios interactivos y audiovisuales y numerosas maquetas y reproducciones, realizados para una correcta y amena comprensión de unas ruinas difícilmente legibles por su condición fragmentada.

Finalmente, la originalidad, la adecuación, la transparencia y la poética de la solución arquitectónica adoptada. Una plaza–museo que permite la visión directa del yacimiento subterráneo desde la calle a través del estanque de agua, metáfora de la memoria de las ciudades sumergidas del pasado. Una arquitectura que desaparece para que el yacimiento dialogue con la ciudad actual. La creación de  una plaza viva y habitada. Una solución técnicamente compleja, que utiliza, entre otros recursos, pasarelas de cristal para caminar sobre los restos arqueológicos y una delicada cimentación de los pilares de la plaza sobre racimos de micropilotis para respetar al máximo el yacimiento.

En suma, una experiencia envolvente y enriquecedora, en un espacio de gran calidad ganado para la ciudad, con carácter de referencia para actuaciones similares en el ámbito del patrimonio cultural y museístico europeo.

UNA PLAZA PÚBLICA CON «VENTANAS» A LA HISTORIA

La solución arquitectónica a estas premisas ha sido la de construir una plaza parcialmente transparente sobre la ruinas, para hacerlas visibles a los viandantes y fácilmente accesibles desde dos pabellones laterales acristalados.

La estructura arquitectónica que envuelve el conjunto arqueológico –la plaza y los pabellones acristalados–, establece una decidida apuesta por la transparencia y la permeabilidad entre el interior y el exterior.

Parte del suelo de la plaza está acristalado y cubierto de agua, a modo de estanque, para permitir la visión de las ruinas desde el exterior.

Esta opción arquitectónica permite al paseante un contacto directo con las ruinas, que se incorporan así al paisaje urbano y establece con el entorno un diálogo entre las ciudades antiguas y la ciudad actual.

En la plaza, la transparencia hacia los restos se materializa en una lámina de agua sobre las termas romanas de la época republicana, y la traza reticular de su pavimento sigue la orientación Norte-Sur / Este-Oeste de las vías romanas originales, alineadas a partir del cruce del Cardo y el Decumano máximos y descubiertos en el yacimiento.

La distancia entre trazas de la retícula que forma el pavimento ha sido tomada de la separación entre columnas del foro romano imperial descubierto.

La utilización unitaria del material empleado en ella, la piedra caliza, adecuando sus texturas a los monumentos vecinos, establece líneas de continuidad con el entorno y su historia.

La plaza se funde con su entorno y ofrece al paseante ventanas para la contemplación de las ciudades sumergidas del pasado, remansos para el disfrute del Almudín vecino, perspectivas para la comprensión de la Catedral y la basílica colindantes y espacios para el arte.

L’Almoina, configurado como un conjunto de museo-plaza, es un espacio museístico abierto y vivo, superando así el concepto tradicional de “espacio encajado” o “guetto arqueológico” e integrado plenamente en la ciudad y la vida cotidiana de sus habitantes.

PROYECTO MUSEOLÓGICO

La función principal del Centro Arqueológico de l´Almoina consiste en ser un centro de referencia e Interpretación de la ciudad, no sólo del pasado sino también de la del presente, de tal forma que brinde al ciudadano o al visitante todos los medios necesarios para iniciarse en su conocimiento o para profundizar en aspectos específicos. También pretende ser el punto de arranque para realizar itinerarios urbanos.

UBICACIÓN